¿Dónde quedó ese tiempo que solía tumbarme tranquilamente sobre la hierba o en la arena del mar,
y sin prisa alguna me dedicaba a ver pasar las nubes?
Jugaba a darles nombre a sus formas. ¿Recuerdas?
------------------------------------------
Y entonces le cogió la mano y la llevó a una ciudad cualquiera.
A un país cualquiera.
Con las manos entrelazadas, sosegadamente, se tumbaron en la arena.
Y volvió a descubrir que esas nubes aún seguían ahí.
¡Qué empiece el juego!