Me desnudé toda entera ante tí.
En ese momento me sentí fuerte, valiente, volátil.
Palabras que escondía dentro de mi alma desde tanto tiempo,
salieron de mi boca sin complejos, en plena libertad.
Me miraste y...de tu boca salieron tan solo dos palabras ( .....)
Me sonaron a una excusa tan pobre, tan barata, tan cobarde.
¿Qué esperaba yo?
¿Quizás tan solo un abrazo?
Un abrazo de complicidad, que cubriera mi desnudez
tan frágil, tan sola.
Todo está dicho ya.
Posiblemente no todo el mundo esté preparado para amar en libertad.
Posiblemente no todo el mundo esté preparado para escuchar la verdad.